miércoles, 28 de septiembre de 2022

Es increíble que aún haya que decirlo: ''Si bebes, no conduzcas''


Los accidentes de tráfico son algo terrible, tanto por ser totalmente imprevisibles, lo que los convierte en una especie de diabólica lotería, como por sus nefastas consecuencias, que se traducen en acabar con vidas o destrozarlas para siempre con secuelas espantosas.

Cuando era niño me marcó mucho la muerte de una amiga de mi madre, que perdió la vida al írsele en una curva su coche e impactar con otro. Me demostró que incluso una buena persona (excepcional, de hecho, aún tengo grabado que no reñía ni al perro si hacía algo que no debía) podía causar una desgracia, y posiblemente por eso siempre he sido prudente a la hora de valorar estas cosas.

Todos tendemos a culpar al que provoca el accidente, y es totalmente lógico porque es lo que dice el sentido común y la realidad en la mayoría de los casos. Si la causa es cansancio, es culpable por no haber descansado antes de coger el coche. Si la causa es despiste, es culpable porque debería ir más atento. Si la causa es el alcohol, ya no digamos, porque ahí el "yo controlo" sigue siendo la gran asignatura pendiente del bebedor... Sin embargo, hay ocasiones en que los accidentes ocurren por cuestiones fortuitas y, aunque estoy seguro de que son una minoría de ellos, hay que aplicar el principio de la presunción de inocencia, aunque nos cueste porque no siempre es sencillo.

Todos cometemos imprudencias, y si ocurre algo a raíz de ellas no son accidentes fortuitos sino cosas evitables. El matiz es la suerte que tengamos para que tengan o no consecuencias. Yo mismo tuve un susto una vez de joven, por conducir cansado y no pasó nada porque tuve una suerte extraordinaria, pero de no haber sido así la culpa habría sido exclusivamente mía. Fui un imbécil y tuve mucha suerte. Lo único bueno de aquello es que aprendí la lección, porque vi claro que mi imprudencia podría haberme costado la vida o, lo que es peor, la de quien venía conmigo o a un tercero desconocido. Cuando vamos cumpliendo años deberíamos ir aprendiendo, aunque las estadísticas no dicen eso.

Lo que ocurrió la noche del lunes en Lugo difícilmente encaja en la clasificación de accidentes fortuitos. El causante, a quien conozco de vista desde hace muchos años, venía de la feria de exposiciones y por lo que dicen en la prensa había bebido. Estoy seguro de que no lo hizo a propósito (parece obvio) pero sí olvidó esa máxima que nos recuerda que la mayoría de los accidentes ocurren en trayectos cortos y aquello de "si bebes no conduzcas", que parece de perogrullo hasta que nos ponemos machitos y pensamos que "voy bien". Pues no, no vas bien.

Tengo que reconocer que con el tema del alcohol soy poco comprensivo por dos motivos. El primero es que me parece intolerable que alguien sea tan imprudente como para conducir tras haberse tomado algo que sabe que altera sus capacidades. Nadie puede alegar ignorancia a estas alturas, igual que nadie puede decir que no sabe que el tabaco es dañino a día de hoy. El segundo, más personal, es que como bebo poco me afecta una barbaridad. Con una caña no estoy en condiciones para coger el coche, por mucho que por mi tamaño no me dé el tope de alcohol en sangre, y por eso me cuesta tanto entender que si yo me doy cuenta a pesar de ser algo infrecuente alguien ignore esos más que obvios síntomas.

Los accidentes son accidentes, lo otro son imprudencias, que no es lo mismo. Tampoco es lo mismo que un crimen premeditado. Leer que la jueza ha dejado libre a quien provocó una muerte es chocante, claro que sí, pero no confundan esa libertad transitoria con que le sale "gratis" lo que ha hecho. Este señor pagará las consecuencias de sus actos, y es más que probable que le caigan varios años de condena, además del terrible remordimiento que supongo que deberá estar sufriendo. Eso no recuperará a quien falleció, ni supondrá reparar el daño porque nada puede hacerlo. Ojalá al menos nos sirva de recordatorio a los demás de que no, "no controlas", nadie "controla".

Ninguno estamos libres de sufrir un accidente, no escupamos hacia arriba... pero tampoco compremos papeletas a lo tonto. Y recuerden, los trayectos cortos son donde más accidentes ocurren porque pensamos que "bah, de aquí a ahí malo será".

martes, 27 de septiembre de 2022

No se van a creer de quién es la culpa de que no haya Banda Municipal en Lugo...

La foto es bastante antigua porque el entonces director se jubiló en 2016. No he encontrado otra más reciente en la web municipal, lo que da idea de lo bien que se gestiona el tema.

Recuerdo ir con mi abuelo Cándido a los conciertos que la Banda de Música daba los domingos por la mañana en la Plaza de España. Él era un apasionado de la música y algo me pegó. Echo de menos la banda, porque vive uno de los peores momentos de su azarosa vida.

Formada sobre 1869 bajo un patronato privado, fue reorganizada en firme en 1876 y ya con el nombre de Banda Municipal – aunque hasta más de un siglo después, en 1985, los músicos no fueron funcionarios - por Juan Montes (por cierto, nunca entenderé por que siempre galleguizan su nombre, si él siempre lo escribió así). En 1888 el templete de la Plaza de España, diseño del gran Cobreros, ya estaba listo y se celebraban allí los conciertos.

Pero no todo eran buenos momentos. A principios del siglo XX la banda paró durante un año, y en 1936 tras el encarcelamiento de su director, Manuel Sariñena, volvió a suspender sus actividades hasta finalizada la Guerra Civil Española. En agosto de 1963 la banda fue disuelta porque el Ayuntamiento no podía pagar los salarios de los 48 músicos que la componían, si bien a los pocos meses, ante las protestas vecinales, tuvieron que dar marcha atrás y volver a convocarlos.

Desde que en 1970 Ánxel Fole pidió un concierto por el Día de las Letras Gallegas este concierto tuvo lugar sin interrupción… hasta que en 2016, Rosendo Ivorra, el director que la mantuvo más de veinte años, se jubiló. Desde ese momento sólo ha dado un concierto en San Froilán de 2019 y cuatro pequeñas actuaciones más con conciertos didácticos y poco más. De aquellos 48 músicos que tenía en los 60 ha reducido su número a 18, aunque alguna plaza está en libre por bajas o excedencias.

Denunciaba Ciudadanos hace unos meses que la Banda no tiene programada ni una actuación para todo el año 2022, y esto es a causa de los muchísimos problemas que tiene, entre los que destaca la falta de director. Se convocó un concurso, y se cubrió pero el elegido poco estuvo en el puesto puesto que pidió una excedencia para irse a Santiago. Así que seguimos en espera.

Lo grande del asunto es que, después de años sin funcionar debidamente, hace unos días el Ayuntamiento publicó una nota de prensa culpando… (no se lo van a creer)… ¡a la Xunta! ¡Milagro! Resulta que el problema de todo esto es que llevan desde el mes de julio (julio de 2022, no de 2017) “esperando” por el dictamen autonómico para cubrir la plaza de director por medio de una comisión de servicio.

El sarcasmo es realmente pasmoso. Llevan años con este problema enquistado y tienen la osadía y la desvergüenza de hacer una nota de prensa para echar la culpa al supuesto retraso de un trámite que iniciaron hace mes y pico. En fin…

La conclusión es que Lugo sigue sin banda de música. Ni el BNG desde Cultura ni el PSOE desde Personal han logrado desbloquear este tema que ahí está, costándonos un dinero tirado porque no se da ni un puñetero concierto y lo único para lo que se usa este asunto es, una vez más, para hacer política de la cutre.

lunes, 26 de septiembre de 2022

18.000 cómplices

Las huidas hacia adelante siempre han sido propias de personas cobardes, que pretenden suplir con “por mis cojones morenos” cualquier atisbo de legalidad o justicia. Esas acciones suponen, en definitiva, una forma infantil de no reconocer los errores e insistir con terquedad en encaminarse al precipicio, porque prefieren despeñarse antes que admitir que se han equivocado o que han obrado mal.

Ejemplos hay a docenas, y seguro que se encuentran ustedes con ellos a diario, y son peores cuando las consecuencias son comunitarias. Desde el ayuntamiento que sigue adelante con un proyecto absurdo por no dar el brazo a torcer, al presidente de un colectivo que mete la pata con los medios del club y en lugar de aceptar los hechos y dimitir de su cargo propone a los socios manifestarse contra las autoridades para que cometan una ilegalidad. No me creo que no hayan pensado en alguien para alguno de esos casos, y en el último no es difícil ponerle nombre y apellidos: Tito Valledor.

La ilegalidad que propone el señor Valledor es bastante obvia. Exige, ni más ni menos, que se prevarique, que se dicte una resolución injusta a sabiendas de que lo es, y pretende de la Confederación Hidrográfica que haga eso. Ha pasado de pedir una "mesa de diálogo" a amenazar directamente: de no avenirse a su voluntad, aunque sea contraria a la ley, se ve capaz de movilizar a los 18.000 miembros del Fluvial que, por lo visto, considera de su propiedad (tanto al club como a los socios).

El tema más obvio es el de venirse arriba y amenazar nada menos que a la Alcaldesa de Lugo, los presidentes provincial y autonómico de los socialistas gallegos y al Presidente del Gobierno. Le ha faltado mandar cartas a Ursula von der Leyen, el Papa Francisco, Biden, Putin (por si acaso) y Carlos III de Inglaterra, ahora que está de moda lo británico. Quizá ande flojo de idiomas, no tengo ni idea.

Pero dejando eso a un lado, me pasma la pereza, el pasotismo y la complicidad de esos 18.000 socios del Fluvial. Ni una protesta contra el señor Valledor por utilizarlos como carne de cañón, como infantería electoral en una guerra que han decidido él y su directiva por su cuenta y riesgo para tapar las irregularidades por las que se ha sancionado al Club (y lo que vendrá). Ha utilizado la Asamblea, que se ha plegado cobardemente a sus deseos, para expulsar a quienes osaron a poner en duda su todopoderosa majestad societaria, y aunque el juzgado le ha dado obligado a recular, los asociados no dicen ni pío. Y mucho menos se ha iniciado el proceso para la más que obvia y necesaria moción de censura a un Presidente y una Directiva que han demostrado sobradamente su capacidad para, a este paso, destruir el Club Fluvial de Lugo.

¿Quién se cree que es este señor para amenazar a mi Alcaldesa? ¿De verdad piensa que a a poder inclinar la balanza electoral?

Lo peor es que tal vez no sólo lo piense él. A la vergonzosa cobardía de los socios del Fluvial se une la de los demás representantes políticos, que se esconden para no salir a dar la cara y decirle al señor Valledor lo que tienen que decirle: no es usted quién de amenazar a nadie, y no le consentimos que pretenda intimidar a Lugo en la persona de nuestra Alcaldesa.

Señores representantes políticos… ¿Acaso creen que todo vale para vencer en las urnas en ocho meses? Pues a ver si así les vale este razonamiento: ¿de verdad piensan que Lara Méndez no va a ser capaz de usar esto como prueba de que no cede a chantajes y salir reforzada? Porque si hay una confrontación y los aspirantes al trono local no se ponen del lado de la legalidad y se demuestran “blandengues”, quizá se lleven una sorpresa en las urnas. Yo mismo seré incapaz de votar a alguien que no se posicione contra este chantaje.

Es hora de romper ese atronador y vergonzoso silencio por parte de quienes tienen que dar un paso adelante: socios del Fluvial y representantes públicos, hagan lo que deben y acaben de una vez con este puñetero circo. De lo contrario serán cómplices de este disparate.

viernes, 23 de septiembre de 2022

Emergencia ficticia razonable...


 - Emergencias, ¿en qué podemos ayudarle?

- ¡Hay una persona que se quiere suicidar! Ha puesto la cabeza en la vía del tren...

- ¡Dios mío! Enviamos urgentemente a la Policia. ¿Desde dónde nos llama?

- De Lugo.

- ¡Ah, bueno! Entonces no hay prisa. Mañana les pasamos el aviso y ya si eso se acercarán cuando les venga bien.

jueves, 22 de septiembre de 2022

Aparcabicis en la estación de tren o un ejemplo de sarcasmo institucional

Modelo de "aparcamiento seguro" que van a instalar en la estación de trenes de Lugo, que no tiene trenes pero tendrá bicis (bueno, tampoco).
Foto: El Progreso.

Suena a cachondeo. Que se vaya a instalar un “aparcamiento seguro” para bicicletas en la estación de tren de Lugo es, posiblemente, el mayor sarcasmo que se les ha podido ocurrir. Para rematarlo podían haber dicho que sería de madera de cedro iraní o algo por el estilo.

Nuestro futuro es prometedor: vamos a poder venir a Lugo en trenes inexistentes para poder recoger nuestras bicis en esa maravillosa instalación y subir la cuesta de Castelao pedaleando con las maletas al hombro (una tienda de carritos para poner en la bici es un negocio de futuro). Si no nos morimos del asco esperando al ferrocarril que nunca llega, podremos fallecer de un infarto dándole al pedal.

La contradicción es notoria: llevan sin gastar un euro en las estaciones de tren y bus un montón de tiempo con la excusa de que como se va a hacer la famosa Intermodal sería despilfarrar el dinero… pero ahora meten esto como si fuera el descubrimiento de la rueda (de bicicleta), al mismo tiempo que siguen dando pasos hacia el mayor disparate urbanístico de la historia reciente de nuestra ciudad, y miren que tenemos una dura competencia en ese tema.

La Intermodal de Lugo es una estupidez, un calco del aeropuerto de Castellón sin aviones, una obra faraónica que no tiene mayor recorrido que el de vendernos que “modernizará el transporte” lo cual es una chorrada de tal calibre que me pasma que alguna gente siga picando con ella. Sería como decir que por tener un mejor garaje automáticamente vamos a mejorar el coche o las carreteras que tenemos para llegar a nuestra casa.

Cuarenta millones de euros de “inversión” (que podemos calificar sin miedo de despilfarro) en unas instalaciones cuyo verdadero propósito es dar un pelotazo urbanístico con la construcción de tres torres de pisos y un centro comercial, que se les ha olvidado mencionar en las muchas ruedas y notas de prensa que nuestros bienamados representantes ofrecen al mundo para cantar las alabanzas de esta barbaridad.

En plena crisis energética (y lo que te rondaré, morena, porque el invierno no se presenta precisamente muy esperanzador) se van quemar 40 millones de euros (más los incrementos habituales en obras públicas, que nos conocemos) en una carcasa absurda para una ciudad que no tiene un tren decente para ir a Coruña y ninguno directo, decente o indecente, para acudir a Vigo o Santiago. Aplaudan por favor.

A mayores, se va a empeorar el servicio de transporte de autobuses interurbanos, porque a pesar de que la Conselleira Ethel Vázquez prometió que se mantendrían en su actual ubicación, los hechos parecen desdecir sus palabras, ya que también reconoció que era una bobada ponerse con la Intermodal si no tenemos trenes, y ya ven.

Pues nada, alegría. Gastemos hermanos, que todos somos cristianos, y metamos una millonada en una instalación cuya única finalidad es no quedar mal ante la prensa (es la versión institucional del juego de la gallina, en que dos coches van a chocar de frente para ver quién se aparta primero)… y por supuesto hacer torres de pisos que tan necesarios son en una ciudad con más de 12.000 viviendas vacías (un 20% de las existentes) y un centro comercial, que también es algo que nos viene de maravilla para acabar de dar la puntilla al comercio local.

miércoles, 21 de septiembre de 2022

¿Dónde están los documentos digitalizados que nos costaron más de 650.000 euros?

La otra memoria histórica

Entre los años 2008 y 2010 el Ayuntamiento de Lugo anunció a bombo y platillo (como es tradición en la casa) una iniciativa que sería la repanocha, ideal de la muerte, la bomba… se gastaron 654.316,93 euros (que ya son euros) en una escuela taller llamada “A Memoria da cidade” en el que se digitalizaron durante largos años una barbaridad de documentos y fotografías del archivo lucense.

Según se anunciaba de aquella, las fotografías se podrían ver en la web municipal, que de aquella era www.lugo.es y ahora es www.concellodelugo.gal (aunque si entran en la vieja dirección sigue funcionando). He buscado, mirado y rastreado y he sido totalmente incapaz de encontrar dichas fotos en la página.

Hay una cosa de esas “interactivas” (Lugo na memoria) de cuya utilidad no me queda más remedio que dudar a la vista de que jamás he visto a nadie consultando ese tema en las pantallas que pusieron detrás del Ayuntamiento (bueno, ni eso ni otra cosa) en que hay alguna foto suelta, pero no las 4.455 fotos que anunciaron en su día. De esas, ni rastro.

Me gustaría recordarles, por si se les pasa de largo, que la historia nos costó 654.316,93 euros (que ya son euros) de nuestro dinero.

Otros ayuntamientos como el de Ribadeo, por ejemplo, hicieron una escuela taller similar, sólo que funcionando. En la dirección https://arquivo.ribadeo.org/ribadeo-no-tempo/ pueden ver ustedes el magnífico resultado de esta iniciativa, que por cierto costó 141.000 euros, menos de la cuarta parte que lo que se gastó en Lugo, y se pueden ver los resultados.

¿Acaso no les ha dado tiempo, en 12 años, a poner los enlaces en la web? ¿Quién se acuerda de estas cosas? ¿Quién vigila que ese dinero tenga un rendimiento? ¿Qué clase de lupanar es nuestra casa consistorial en que un gasto de 654.316,93 euros (que ya son euros) queda sin resultado alguno y no pasa absolutamente nada?

Pues así estamos. Menos mal que nos queda el grupo Lugo en fotos, donde podemos ver las que los generosos vecinos van colgando. Y no nos costó un céntimo, no como lo otro que, por si no lo he mencionado, nos costó 654.316,93 euros (que ya son euros).

martes, 20 de septiembre de 2022

El acceso de mascotas a locales de hostelería en Galicia

Desde Lugo Monumental se llevó a cabo una campaña para señalizar los locales en que se permite acceso a mascotas... y los que no, para evitar conflictos.
Foto: www.lugoxornal.gal

Recientemente en varios grupos de Facebook una persona “denunciaba” que, de malas maneras, no le habían dejado entrar con su mascota en un local de hostelería de Lugo. Cuando se le intentó hacer ver que no hay obligación legal alguna de permitir el acceso de perros a día de hoy, su repuesta fue insultar y demostrar una agresividad tal, que me hace pensar que los del local no fueron los groseros de aquella historia, de la que sólo conocemos una parte.

Más allá de la anécdota, que revela hasta qué punto la gente se altera con una facilidad pasmosa con este asunto, creo que hay una terrible desinformación sobre estas cuestiones, ya que se confunde el “derecho de admisión” de las personas con el de las mascotas y eso no nos lleva a nada bueno. Como el tema es más complejo de lo que parece vamos a dividirlo por partes:

1.- Personas y animales:

Lo primero que hay que dejar clarísimo es que las leyes se redactan para las personas, no para los animales. Por supuesto que también afectan a estos últimos, pero sólo cuando hay una mención expresa. Es decir, que una norma cualquiera, si no dice otra cosa, sólo es aplicable a humanos. Parece una cosa de puro sentido común, pero por lo que se ve hay que aclararlo.

El llamado “derecho de admisión”, que es la base de la confusión, se reserva únicamente para seres humanos, y, si se ejerce, hay que señalizarlo especificando las condiciones en que se veta el acceso. Parece simple, pero en realidad no lo es tanto, ya que dicha admisión no se puede denegar por motivos que no sean legales. Por ejemplo, imaginen un cartel que diga “prohibido acceso a personas rubias”. Obviamente sería ilegal porque iría contra el artículo 14 de la Constitución.

Curiosamente no existe ninguna “ley sobre el derecho de admisión” a nivel estatal, ya que es una competencia autonómica que se suele regular con los espectáculos públicos y la hostelería.

2.- Los animales de servicio:

Hay una excepción relativa a lo anterior: los animales de servicio, como por ejemplo los perros guía. La normativa específica sobre ellos no se refiere a los propios canes, sino a las personas a las que ayudan. Teniendo esto en cuenta, su acceso está permitido a donde otros perros no pueden entrar, como cualquier tipo de transporte público.

No es que se otorgue un “derecho” al perro guía, sino que se le considera como una “herramienta” al servicio del invidente y a quien se le da ese derecho es al humano al que ayuda.

3.- El caso gallego:

Tampoco existe a día de hoy una normativa estatal que regule a dónde pueden entrar o no las mascotas, y cada comunidad autónoma hace lo que considera conveniente. A los efectos que nos ocupan, en Galicia está recogido en la ley 4/2017, de 3 de octubre, de protección y bienestar de los animales de compañía en Galicia.

En su artículo 9.k) esta ley prohíbe expresamente la entrada y permanencia de animales de compañía en los locales o lugares destinados a la preparación, venta, almacenamiento, transporte o manipulación de alimentos. Sin embargo, añade que “sin perjuicio de lo establecido en las ordenanzas municipales correspondientes, las personas propietarias de hoteles, pensiones, restaurantes, bares, cafeterías y similares podrán autorizar a su criterio la entrada y permanencia de los animales de compañía en sus establecimientos, para lo cual habrán de mostrar un distintivo que lo indique en un lugar visible a la entrada del establecimiento”.

Esto quiere decir que en Galicia sí se puede permitir la entrada a locales de hostelería de las mascotas, pero la ley no obliga a hacerlo. Es una decisión de la propiedad de cada local, y si permite la entrada ha de señalizarlo visiblemente, lo que implica que si no permite la entrada no es obligatorio señalizarlo. Si no vemos una señal que nos permita entrar con nuestras mascotas hemos de entender que no se nos permite.

Conclusiones:

Personalmente me parece que es fundamental aclarar las cosas para evitar conflictos. No cuesta ningún trabajo poner en la puerta un cartel diciendo si se permite el acceso o no, y evita situaciones incómodas para las dos partes, tanto para los que tenemos perro como para los de los locales porque así no hay que andar dando explicaciones.

Pero la norma es la que es: ni la reserva del derecho de admisión es aplicable a mascotas (ya que en ese caso sí habría que señalizar la no admisión) ni existe obligación alguna de dejar que los perros entren en cafeterías o restaurantes.

Los que tenemos mascota tenemos que tener esto en cuenta y recordar que aunque nosotros adoramos a nuestros perros no a todos el mundo le gustan e incluso mucha gente les tiene miedo.

Una vez más la palabra clave es… empatía.